Liderazgo humano que sí acelera: lo que aprendimos con Ignacio Gaitán (Presidente de Afidro)
En este episodio de Accelerate, conversé con Ignacio Gaitán, presidente de Afidro, sobre un tema que a muchos líderes les duele (y a veces les cuesta admitir): querer acelerar resultados sin volver el equipo una zona de guerra.
Ignacio trae una mirada muy aterrizada: liderazgo no como técnica bonita, sino como forma de relacionarse. Y a lo largo de la conversación aparece un patrón clarísimo: si quieres performance sostenible, no empiezas apretando; empiezas conversando.
A continuación, el resumen tipo blog para que te lleves lo esencial, con puntos clave resaltados y ideas accionables.
De qué va este episodio (en una frase)
Acelerar no es presionar más. Acelerar es construir confianza, acuerdos y conversaciones que habiliten ejecución.
1) “Somos lo que conversamos”: liderazgo humano, no mecánico
Ignacio se describe como un líder de enfoque humano, donde lo que privilegia es:
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La persona
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La conversación
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La capacidad de inspirar y transformar, no de imponer
Hay una idea potente detrás: el liderazgo no es un set de herramientas; es un tipo de presencia. Y en esa presencia, conversar no es “hablar bonito”, es crear realidad con el equipo.
Punto clave: si la conversación en tu organización es de miedo, excusas y desconfianza, el resultado será eso, aunque tengas los mejores KPIs del mundo.
2) Empatía de verdad: no es “ponerse en los zapatos”, es legitimar al otro
Una de las mejores definiciones que deja Ignacio:
Empatía = reconocer al otro como legítimo.
No como “pobrecito” ni como “me imagino lo que siente”, sino como alguien válido desde su lugar, su historia y su mirada.
Y aquí viene lo importante: para él la empatía no es una “técnica de manual”. La “técnica” real es esta secuencia:
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Preguntar
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Escuchar
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Observar
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Reflexionar
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Volver a preguntar
Si preguntas pero no escuchas, estás haciendo teatro. Y ese “liderazgo performático” se nota… y se paga caro.
Idea útil: la empatía no se demuestra por lo que preguntas, sino por lo que estás dispuesto a cambiar después de escuchar la respuesta.
3) Humildad + empatía: dos competencias del siglo XXI
Cuando le preguntan por la competencia clave hoy, Ignacio no se va por lo trendy.
Se va por dos fundamentos:
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Humildad: la base para aprender, para corregirse, para no creerse infalible.
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Empatía: la base para construir vínculo, confianza y cooperación real.
Traducción al mundo real: el líder que más acelera no es el que “tiene todas las respuestas”, sino el que hace mejores preguntas y crea espacio para que el equipo piense.
4) El error como combustible… con responsabilidad (no con excusas)
Ignacio lanza una idea incómoda pero necesaria: culturalmente castigamos el error, y eso nos vuelve más lentos y más mentirosos.
Él propone algo distinto:
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Abrazar el error como parte de aprender
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Conversarlo
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Aprenderlo
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Asumir las consecuencias
Ojo: esto no es “todo vale”. Al contrario: el error no borra la consecuencia. El punto es que la consecuencia no se convierta en humillación, ni el error en tabú.
Punto clave: lo que mata el crecimiento no es equivocarse; es no detenerse a aprender y repetir lo mismo.
5) Alto desempeño: la confianza rinde más que la autoridad
Aquí Ignacio es muy claro: los entornos de confianza producen mejor rendimiento porque la gente:
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piensa más
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crea más
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cuida más las relaciones
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asume más responsabilidad
En cambio, la autoridad sin vínculo suele generar:
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miedo → sumisión → obediencia
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y la obediencia mata creatividad y criterio
Por eso él prefiere un liderazgo desde acuerdos, no desde órdenes.
Cuando hay acuerdo, hay dos partes involucradas.
Cuando hay orden, hay uno que manda y otro que sobrevive.
6) ¿Y qué pasa con quien rompe acuerdos?
Fabián pone un caso real: gente que incumple, no renegocia, llega con excusas.
Ignacio responde sin drama:
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si alguien rompe un acuerdo, rompe confianza
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se le invita a reflexionar y hacerse cargo
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y hay consecuencias
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sin volverlo una novela
Este enfoque es brutalmente sano: no te enreda emocionalmente, pero tampoco normaliza el incumplimiento.
En clave estoica: tú controlas cómo diseñas el sistema de acuerdos y consecuencias; no controlas la conducta de cada quien. Si alguien no responde a la confianza, ajustas el marco. Sin rencor, sin show.
7) Confianza emocional vs confianza cognitiva en equipos
En equipos aparecen dos capas:
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Confianza cognitiva: “cumple lo que dice”, competencia, consistencia.
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Confianza emocional: “sé que no me va a clavar”, siento cuidado e intención positiva.
Ignacio dice que ambas importan, pero empieza por la emocional: sin seguridad emocional, el cerebro se pone en modo defensa, y ahí no hay creatividad ni aprendizaje.
Punto clave: si quieres resultados sostenibles, primero aseguras la base emocional; luego construyes reglas, métricas y estructura.
8) Flexibilidad conductual: liderar con todos, no “entre todos”
Ignacio aterriza algo que muchos líderes intuyen pero no saben nombrar:
La flexibilidad conductual es la capacidad de adaptarte a diferentes formas de trabajar y de aportar, manteniendo el propósito común.
No es permisividad. Es inteligencia del liderazgo.
¿Cómo se habilita?
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conversaciones reales
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espacios de reflexión
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observar necesidades y “dolores”
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liderar cerca: mirar a los ojos, respetar, estar disponible
Y remata con una frase simple: la mejor herramienta sigue siendo la conversación.
9) Lo que mata la cooperación: el “liderazgo fake”
Este punto es oro.
Ignacio dice que lo más dañino para una organización es:
la distancia entre lo que el líder declara y lo que el líder hace.
Eso crea cinismo, desconfianza, y un caos silencioso.
Fabián lo conecta con autenticidad (y cuenta la experiencia de liderazgo no verbal con caballos): el cuerpo, el tono, la presencia… todo comunica. Y si eres falso, el equipo lo percibe incluso cuando no lo dice.
Punto clave: no necesitas ser “perfecto”. Necesitas ser real y cumplir lo que prometes.
10) Cocreación + ejecución: conversar sin quedarse en “pura iniciativa”
Ignacio ama la cocreación, pero también se declara obsesivo con la ejecución:
lo que no se hace, nunca sucedió.
Entonces el equilibrio es:
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abrir conversación para crear
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acordar límites claros
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y pasar rápido a ejecutar
Además, aparece otro aprendizaje grande: vivir el presente como capacidad de acción. El futuro se planea, sí, pero con flexibilidad. El plan sirve, pero no se vuelve religión.
En sencillo: te enamoras del objetivo, no del plan.
11) Transformación digital: falla cuando se enamoran del “cacharro”
Ignacio lo resume sin anestesia:
Muchas transformaciones fallan porque se confunde el medio con el objetivo.
Se enamoran de:
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la herramienta
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el proceso
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los flujos
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los KPIs sofisticados
…y se olvidan de lo esencial: las personas y la cultura.
Él propone un orden poderoso (y muy colombiano en su pragmatismo):
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Cultura
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Personas
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Procesos
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Estrategia
Y antes de invertir duro, sugiere preguntarse:
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¿a qué le teme mi gente sobre esta tecnología?
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¿qué tendría que pasar para que la adopten?
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¿cómo los hago parte real de la transformación?
Punto clave: la transformación funciona cuando primero cambian las conversaciones.
Si quieres acelerar sin destruir el equipo: 3 cosas para empezar mañana
Ignacio lo deja clarito:
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Conversar, preguntar, no asumir
Asumir es juzgar en silencio… y casi siempre equivocar el diagnóstico. -
Crear equipos multidisciplinarios
Diferentes miradas para construir mejores soluciones (y menos sesgo). -
Hacer seguimiento real
No basta una conversación inspiradora; hay que monitorear cómo el equipo recibe el cambio y ajustar.
Mini–round final (para anotarlo en una nota del celular)
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Hábito no negociable: construir acuerdos
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Sobrevalorado: los “superhéroes”
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Subvalorado: la humildad
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Pregunta mensual: ¿cuántos errores cometí y qué aprendí de ellos?
Key takeaways
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La conversación no es un soft skill: es el mecanismo con el que se construye cultura, confianza y ejecución.
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Empatía real = preguntar + escuchar + observar + reflexionar, no “actuar” interés.
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La confianza acelera más que la presión: el miedo da obediencia, pero mata creatividad y criterio.
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Los acuerdos son la unidad básica del liderazgo moderno: romper acuerdos rompe confianza; debe haber consecuencias claras.
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La autenticidad no es un lujo: la incoherencia (“liderazgo fake”) destruye cooperación y credibilidad.
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Cocrear sin ejecutar es humo: define cuándo se crea y cuándo se hace, y pasa a acción.
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Transformación digital sin cultura y personas es fracaso caro: primero conversaciones, luego procesos y tecnología.
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Estoicismo aplicado al liderazgo: enfócate en lo controlable (acuerdos, seguimiento, conversaciones), acepta consecuencias y aprende rápido del error sin drama.